Traduciendo arquitectura

Traducir arquitectura: ¿es una especialidad?

Traducir un texto de arquitectura no es sólo verterlo a otro idioma: puede dar lugar a una variación importante del documento original.

Las técnicas y materiales constructivos varían en el tiempo y según la situación geográfica. A menudo no se pueden utilizar las fotos o dibujos empleados en el documento original, y hay que adaptarlos al sistema constructivo del país al que se dirige. Otro tanto sucede con la terminología: cuando los términos utilizados o los trabajos o conceptos que designan no tienen equivalentes en el idioma meta, se deben utilizar nuevos términos y definiciones.

Otro escollo, y sobre todo en los textos sobre arquitectura tradicional, es el gran número de acepciones para un mismo concepto, ya que es habitual que exista un léxico regional en los diversos oficios de la construcción, que no siempre coinciden con los de otras regiones. Y la abundancia de sinónimos y la falta de determinados términos responden a la variedad de las técnicas de construcción y a su diversidad en las diferentes regiones. Esto sucede entre las diferentes regiones de un mismo país, y es más evidente, con los idiomas que se hablan a los dos lados del Atlántico, como son el inglés y español.

En la segunda mitad del siglo XX y en los primeros años del XXI, las técnicas constructivas han evolucionado, y se han introducido nuevos materiales hasta entonces desconocidos. Las nuevas tecnologías han ido desarrollando en paralelo una terminología propia que ha incrementado considerablemente los glosarios de construcción, que evolucionan de año en año.

La traducción de los textos de construcción requiere, por lo tanto una continúa puesta al día sobre estas nuevas tecnologías.

Otro tanto ocurre con el ámbito normativo. La promulgación del Código Técnico de la construcción vino acompañada, en cada capítulo, de la terminología utilizada. La normalización en el ámbito europeo de esta normativa nos permite, a través del acceso a documentos bilingües, establecer la concordancia terminológica.

Un problema común con otro tipo de traducciones técnicas es la falta de recursos en idiomas diferentes al inglés que nos obligan a recurrir a este idioma como puente entre los glosarios terminológicos de idioma fuente y los del idioma meta.

En el caso de la traducción editorial de libros, tanto la reedición de las grandes obras clásicas, como de publicaciones recientes, se hace necesario actualizarlas, a veces introduciendo numerosos cambios tanto en los textos como en las imágenes. Pueden ser necesarias desde modificaciones que afectan únicamente a la orto tipografía, hasta cambios de sentido o de contenido, en función del público al que van dirigidos.

A veces, se trata de editar un libro antiguo, que necesita ser adaptado al lenguaje actual, pero hace falta también modificar los términos utilizados y adaptarlos a las definiciones actuales que no siempre son coincidentes con las del momento de su escritura.

En cualquier caso, en el proceso de traducción debe intervenir, ya sea como traductor o como corrector, un especialista en la materia, con conocimientos constructivos suficientes de construcción y su terminología.

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